NUNCA

Destiné al olvido, en una balsa bajo mar.
Nunca imaginé donde podría estar.
Todos los males del pasado han muerto,
solo quedan las personas de recuerdo.

Nunca ansié tanto llegar a más,
y ahora no puedo parar de tararear.
Es como explicar lo que siento,
cada palabra que suelto, se la queda el viento.

No viviré otro invierno
si cada momento se hace eterno…
Este frío cala dentro… Tan dentro.
Como las tardes de verano,
pintando sobre folios en blanco.

 

Ví a la luna durmiendo en tus brazos.
Imagino el despertar desde otro barco,
pero el camarote aún huele a llantos.

SOLO ERES RUIDO

Porque la vida no significa nada.
Nada más que lo que uno da.
Porque a veces lo que uno da no es suficiente -ni para él ni para los demás-.

Así pasan los días, viviendo en soledad, mientras tanto tendré que revivir otro más.
Sigo acariciando nuestra cama, soñando noches infinitas encima de la almohada. Escucho el paso del tiempo desde esta habitación

–          TIC-TAC,   TIC-TAC         –

Improvisando movimientos por si el cielo se me escapa.
Aunque aún invita a pensarte, dejé de huir por ello, por encontrar la calma.

Todo lo demás sigue envuelto entre
palabras falsas,
ritmos pobres,
sonidos vacíos y
llantos nada nobles.

Carta a un amigo

El otro día me pareció ver una nueva faceta de un amigo, un lugar al que nunca me había dejado ir. Fue hermoso.

Perdió a un ser querido.

Todos hemos perdido alguno.

Desde aquí les deseo lo mejor, aunque ya lo tengan, seguirán a nuestro lado, como siempre lo han estado.

No te preocupes viejo amigo, el mundo sigue rodando, lo único que queda es el recuerdo.
Por mucho que duela…
Por todas las lloreras…
Por la distancia…
Siempre, y digo siempre, va a seguir a tu lado y tú al suyo.
No hablo de fisico, hablo de energía.
Quizá sea una invención para sentirnos mejor, nadie lo sabe.
Lo único es que las vivencias me han demostrado es que si le debías algo, no te preocupes, no habrá enfados ni más malas pasadas.
Esa persona lo olvidará, te habrá dejado la herencia de aleccionarte en la vida.
Y creo que eso es lo más importante.

No te preocupes viejo amigo, siempre tendrás gente al lado que te haga recordar que los momentos no son para siempre.
Que la vida es dura, pero que de toda pena se aprende algo. Y de cada algo sacas la mejor cara.

No te sientas mal por no haber dado todo lo que has podido, no te arrepientas de lo que no has hecho. Arrepientete por lo que hay a tu alcance y no puedes llegar, el perdón ya lo tienes. Te lo aseguro.

Perder a alguien es duro, hasta el momento que dices basta. Hasta ese instante en el que le gritas al cielo “te quería, te quiero y te querré”, pero sabes que tienes que seguir con tu vida.
Si no lo has hecho verbal, sentimentalmente seguro que lo harás. Y esa persona lo entenderá.

Formamos parte de miles de corazones en nuestra vida, solo con dejar una pequeña huella de felicidad, el resto no importa.

Lo malo pesa, pero lo bueno mucho más.

VICEVERSA

De vez en cuando se pasa por mi cabeza la tristeza, pero la echo; la lanzó bien lejos.

No quiero volver a caer por nada del mundo.

Mi coraza y yo hacemos lo que podemos: a veces por lo más insignificante se rompe un pedacito, otras con lo que se tendría que deshacer, se queda íntegra.

Son vivencias, maneras de querer vivir.

Si no nos enseñaran a llorar de pequeños,

aunque a veces sea necesario,

no perderíamos el agua para seguir creciendo, disfrutando.

Sed felices.

CAFÉ

Escribíamos amor en cartas,

temas que hacían saltar lágrimas.

 – el cielo oscureció -.

Nos dejamos de mantras.

El mundo turbio se volvió.

Regresó el sol,  y tú detrás.

Siempre esperaré, como tú, una vez más
a que la luna se acerque para tocarnos un jazz.

Por supuesto, recurriré a los recuerdos de invierno,
en los que tu calor parecía eterno.

ROMPECABEZAS

Cuando no sabes que decir y todas las palabras suenan vacías.
Cuando te limitas a vivir, a que pasen los días.
Encuentras el fallo: dejar el tiempo pasar.
Ahí entran los sentimientos, llenos de contrariedad;

pintar negro sobre blanco, o tal vez una escala de grises en lo más oscuro del alma.

¿Qué es más fácil? ¿Lo quieres?
O, aunque no sepas cómo, ¿vas a romper los esquemas y luchar?

La cordura dice que no al dolor.
La sensatez dice “a por todas, cueste lo que cueste”.
Y entras en un círculo que, sí, tiene fin, pero el dónde no interesa.
A pesar de no saber, de no haber hecho nunca ese puzzle, la decisión solo puede ser una. Y sea la que sea, la lucha será continuada.

Sin perder.

El entendimiento de la vida es ese: rompecabezas tras rompecabezas, intentar que, literalmente, no se te rompa.

Seguir hacia delante.
Apechugar con lo que hay, y mejorar.
Siempre ir a más, nunca a menos. Pero si no resulta así, tranquilidad por delante. Mente fría.

Alguna solución habrá.

KARMA

Desde entonces los lunes nunca le habían sentado igual;
se levantaba agradeciendo, otro día más, estar viva. Pues siempre había sido un poco Garfield y los había maldecido. 

Dormía, esperando a que pasasen rápido.

Su persona parece estar renovada, cambiante, sintiéndose llena con todo lo que hace o deja de hacer.
Está tomando el control…
Y eso, puede ser un problema.

Está más segura para mandar a la mierda, a la primera de cambio, aquello que no quiere en su vida.
Siente que se está comiendo el mundo sin necesidad de salir de su ciudad, de su barrio, de su casa… 
Tiende a creer que tiene la respuesta, aunque a veces dude, sabe que la tiene.

Pero entonces…
Sucedió…

¡¡¡BAAAAMM!!!

Se pegó la hostia del siglo.
Volvió a recaer en todo lo malo que había dejado de hacer, a sentir que no podía. A estar temerosa por todo.

En el segundo asalto, pensó que la mente le estaba jugando una mala pasada.
Remedio sano, no como pensar, si no como accionar para sacar lo bueno, y acertar con el siguiente paso.

Un buen día dejó de creer en la suerte, y arroyó la mia. La destruyó;

Me enseñó que quien quiere lo consigue. Que no es cuestión de suerte, ni potra, ni nanda parecido. Que son las ganas que le pongas las que te harán tirar para delante, tu seguridad. Todo lo demás son pantomimas. Todo lo demás nos lo hemos creado nosotros mismos.

Eso si, ella -que ya no creía en nada- me habló del karma. Ese viejo amigo en el que nadie suele creer y siempre nos acompaña; sembrando el caos en lo bueno y haciendo bondad en lo malo.

Desde entonces ni ella se ha separado de mi, ni viceversa, seguimos tan unidas como al nacer.

¡Y menosmal!

No sabría que hacer sin mi locura.

SUPER(arte)

Si no te he podido superar aún;

es por que sigo recordando en vida:
tu sonrisa y humor de perros,
la alegría de veros,
el reconocer una sombra acabada.

Si no he podido superarlo aún;

es por que no has muerto,
sigues en cada esquina de casa,
de mi, mientras descansa.
En mi alma y corazón te siento.

Si no he podido superarlo;

es porque no quiero perder el recuerdo
(de tu existir y llenar vida de amor).
Quisiste creer en alguien pudiendo ser mejor,
y ese alguien aprendió a querer. En mi se quedó.

Allá donde estés. 

INTROSPECCIÓN

Sin que se me de bien expresarme, lo intento hasta que digo basta; que no hace falta explaiarse tanto, solo necesitas verme la cara.
Lo que se siente.
Lo que muestro en ese preciso momento.

Y lo siento si hablo tanto de mi misma en los escritos, es mi única vía de escape:
Soy introvertida.
Tanto que, si me escondo más en mi, desaparezco.
Entonces es cuando lo hago, y me doy cuenta que aunque lo lleve todo por dentro, la gente se da cuenta de cómo soy y deja de tener importancia.

Empiezo a ser yo.

No sé si será egoísta, no tengo ni idea. Solo entiendo otra forma de pensar. Quizá no me lleva a nada, pero soy feliz; con mis pájaros mentales volamos donde nadie se imagina.

Aún y habiendo dejado el THC, sigo volando alto solo conmigo.
Me como las estrellas a lo Pac-Man y gano puntos para y por mi misma.
Aprendo, y siempre lo voy a seguir haciendo. Porque eso es la vida, de eso va este escrito de todo lo que no cumplimos por miedos, por todo lo que avanzamos sin saber ni querer.

Así que, tú, persona bella, sigue para delante que algún día llegarás lejos.

No hace falta que sea a ojos de los demás. Te puedes permitir ser egoísta un rato, disfrutando de la soledad.
Luego, comparte lo aprendido y sigue creciendo, haciéndote fuerte mientras le enseñas al mundo esa increíble sonrisa.

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BANAL

Nadie nunca llegará a imaginar lo que es perder a la misma persona cada mañana.

Despertar, abrir los ojos y que se desvanezca todo.
Borrar las historias que la memoria haya podido crear.

Que la mente juegue una mala pasada:
trae recuerdos, revive momentos.

Todo es en vano.

Ya no volverá.

El mismo sueño desde hace ya unos cuantos años.

Tumbarse en su cama, sentir un escalofrío recorriendo el cuerpo.

Darte cuenta de que ya no está.

Recordar todo aquello que va quedando en el olvido, porque algún día lo hará.

Y así, cada mañana una oda:

a lo eterno,
a la felicidad,
al olvido
y a su pesar.

Seguidamente recitar;

caminante no hay camino, se hace camino al andar.